“Cuando el mítico y legendario Teatro Piccolo, tan lleno de historia, me encargó un solo de inspiración surrealista con inspiraciones dalinianas, piccasianas y lorquianas, lo vi más que factible y, después de digerir el embriagador honor que me suponía el inspirador encargo, empecé a dejar vagar el imaginario y a evacuar la premeditación para dejar sitio a la creatividad subconsciente, verdadero material surrealista, y para invocar desde la nada absoluta a la mágica y deseada inspiración”, comenta la actriz.

Definida como “mujer picassiana”, la actriz emprende un viaje a través del Surrealismo tangible, material y vital. Tras la consciencia de la inconsciencia posmoderna, se descubre lo absurdo de la vida y bajo el prisma del Cubismo, el Surrealismo, el Expresionismo y el Constructivismo, la artista reivindica la validez de su idiosincrasia física y psíquica y la necesidad del arte como salvación suprema frente a lo monstruoso de la diversidad.

Ante el público habla de la creación inconsciente, del misticismo de la existencia, de la terapia creativa, de cómo una nariz provocadora puede convertirse en un escudo protector, de cómo la sensibilidad se abre a la versatilidad artística creando una ‘Resiliencia de amor’, de cómo el arte representa la fragilidad de la vida, la complejidad de un mundo en constante cambio.

Rossy de Palma desmenuza los infortunios que la vida va dejando tras de sí. La actriz se convierte en una artista contemporánea que se encuentra con el público y con los movimientos que escribieron la historia de la cultura europea del siglo XX. Mediante los versos de Lorca y los sugerentes estímulos visuales de Picasso y Dalí recita historias de amor y relatos de mujeres en un espectáculo intenso y sugerente, una mirada diferente sobre cómo sobreponerse a los acontecimientos más traumáticos y la suma importancia de quererse a uno mismo.

  • De martes a sábados a las 20.00 h. / Domingos a las 19.00 h.