¿Quieres estar al día del arte y la cultura?

 

Suscríbete GRATIS a nuestro boletín. Más de 25.000 personas ya lo han hecho

 

 

¿Quieres ver los últimos enviados?

 

 

La muestra reúne por primera vez en Europa las 110 copias de referencia que Avedon utilizó para preparar tanto el libro publicado en 1985 como la histórica exposición del Amon Carter Museum de Fort Worth, institución que impulsó originalmente el proyecto. Son imágenes trabajadas directamente por el fotógrafo junto a su laboratorio y constituyen el conjunto más próximo a la visión que quiso transmitir.

El origen de esta aventura se remonta a 1978. Aquel año, el retrato de Wilbur Powell, capataz de un rancho de Montana y amigo personal del fotógrafo, apareció en Newsweek coincidiendo con el Día de la Independencia estadounidense. Avedon definió a Powell como un “hombre normal excepcional” y aquella imagen llamó la atención del director del Amon Carter Museum, especializado en la representación del Oeste americano. La propuesta de ampliar aquel gesto inicial terminó convirtiéndose en un viaje de cinco años a través de 21 estados.

El fotógrafo recorrió ferias ganaderas, rodeos, aparcamientos de camiones, minas, fábricas y pequeños pueblos acompañado de un equipo técnico y de una pesada cámara de gran formato. Frente a su objetivo desfilaron más de mil personas. Mineros, camareras, obreros, vagabundos, feriantes, matarifes, transportistas o apicultores quedaron retratados con una frontalidad que eliminaba cualquier distracción. Fondo blanco, luz natural y una presencia casi desnuda ante la cámara.

La aparente sencillez del dispositivo escondía, sin embargo, un proceso extremadamente complejo. Avedon admiraba la estética directa de los fotógrafos ambulantes y de las imágenes de fotomatón, pero sabía que alcanzar esa sensación de naturalidad exigía un control absoluto. En muchas ocasiones las sesiones se prolongaban durante horas o incluso varios días. El fotógrafo hablaba con los retratados, generaba intimidad, observaba sus silencios y esperaba el momento en que la máscara social comenzaba a resquebrajarse.

Control absoluto

Ese método produjo algunas de las imágenes más intensas de toda su carrera. El retrato de Boyd Fortin, un adolescente que aparece sosteniendo los restos de una serpiente de cascabel recién desollada, se convirtió pronto en uno de los emblemas de la serie. Avedon lo fotografió en Sweetwater, Texas, durante la Gran Recogida de Serpientes de Cascabel, un evento popular organizado para controlar la proliferación de estos reptiles en las tierras agrícolas. El fotógrafo pidió al joven que posara durante dos jornadas distintas porque intuía que aquella fotografía tendría un lugar central en el proyecto.

Boyd Fortin, thirteen-year-old, Sweetwater, Texas, March 10, 1979. «In the American West» (1985), texts by Richard Avedon and Laura Wilson. Photographs by Richard Avedon. © The Richard Avedon Foundation.

Igualmente memorable resulta la imagen del apicultor Ronald Fischer, quizá la más elaborada de toda la serie. Fischer posó con el torso cubierto de feromonas mientras cientos de abejas se acumulaban sobre su cuerpo. La escena se desarrolló bajo supervisión técnica y obligó a Avedon a realizar más de ciento veinte disparos antes de elegir la imagen definitiva. Dudó entre dos versiones distintas y finalmente optó por aquella en la que, según sus propias palabras, el apicultor parecía “un monje budista soportando el dolor”.

Más allá de la potencia visual de los retratos, In the American West encierra una lectura política. Avedon realizó el proyecto en plena crisis, tras la recesión derivada de la crisis del petróleo y durante el avance de las políticas neoliberales. Frente a la imagen triunfal y glamurizada que difundían el cine y la televisión, el fotógrafo prefirió centrar su atención en quienes quedaban fuera del relato oficial del éxito del american way of life.

Clément Chéroux, comisario de la exposición y director de la Fondation Henri Cartier-Bresson, interpreta la serie como una respuesta directa a esa transformación social. En sus fotografías aparecen las «vidas invisibles» que sostienen el país con su trabajo y que raramente ocupaban un espacio central en la representación visual de Estados Unidos.

«A lo largo de su trayectoria artística -recuerda el comisario-, Avedon sintió la necesidad de expresar su punto de vista sobre cuestiones como los derechos civiles de la población afroamericana o la guerra de Vietnam, y en esta ocasión volvió a pronunciarse sobre la situación que atravesaba Estados Unidos. Tras la crisis del petróleo, el país vivía un período de recesión económica y desindustrialización. Lejos de las imágenes de éxito ostentoso difundidas por series como Dallas y Dinastía, Avedon quiso mostrar a las clases trabajadoras relegadas a los márgenes de la sociedad por las agresivas políticas neoliberales del presidente republicano Ronald Reagan».

La recepción inicial del proyecto fue conflictiva. Muchos críticos acusaron a Avedon de construir una visión cruel del Oeste y de apartarse radicalmente de la iconografía heroica asociada tradicionalmente a ese territorio. Sus retratos mostraban fatiga, dureza, fragilidad y desamparo. No había épica ni romanticismo. Con el tiempo, aquella lectura cambió de forma radical y la serie terminó consolidándose como una de las grandes obras de la fotografía contemporánea.

Sobre trabajadores

«Ya desde las primeras imágenes de la serie se entiende que este es, en realidad, un libro sobre trabajadores», destaca Clément Chéroux. «El propio Avedon explicó que era sobre las personas que hacen que el mundo funcione».

«Lo que compartimos aquí por primera vez es el conjunto de referencia, es decir, las copias vintage utilizadas para crear tanto el libro como la exposición. Desde un punto de vista fotográfico es absolutamente magnífico. Hay algo que sucede con estas copias. Personalmente, también me gusta el color de las impresiones, pero lo más importante es que uno las contempla casi como si estuviera hablando directamente con el propio Avedon y eso explica también la intensidad de su proyecto. Trabajó en él durante seis años y luego la exposición itineró durante otros cuatro. Probablemente sea el proyecto al que dedicó más tiempo», concluye el comisario.

 

La exposición de Fundación Mapfre permite además comprender el minucioso proceso de elaboración del proyecto gracias a la incorporación de abundante material documental. Polaroids previas, correspondencia con los retratados, hojas de autorización y anotaciones manuscritas del propio Avedon revelan hasta qué punto el fotógrafo controlaba cada matiz de la impresión final. En algunas de esas notas solicita intensificar determinadas zonas de la imagen o suavizar otras, como si siguiera modelando el rostro de sus personajes incluso después del disparo.

La disposición de las obras reproduce también la estructura original del libro. Las fotografías aparecen siguiendo exactamente el mismo orden y los espacios vacíos equivalen a las páginas en blanco que Avedon introdujo deliberadamente en la publicación de 1985. El recorrido adquiere así una cadencia narrativa muy precisa, casi cinematográfica, donde cada retrato parece dialogar con el siguiente.

Detrás de todo ello aparece un artista que nunca dejó de interrogar a su tiempo. Aunque el gran público lo recuerde sobre todo por sus retratos de celebridades y por sus revolucionarias campañas de moda, Avedon entendió la fotografía como una herramienta para examinar la identidad estadounidense. Lo hizo en sus trabajos sobre los derechos civiles, en sus imágenes contra la guerra de Vietnam y también en esta exploración del Oeste.

Cuarenta años después de la publicación de In the American West, aquellas miradas continúan interpelando al espectador con una intensidad difícil de esquivar. Los rostros siguen suspendidos en un espacio blanco y silencioso donde desaparece cualquier artificio. Permanecen ahí, inmóviles y vulnerables, observándonos desde el corazón de un país que rara vez aparecía en las portadas de las revistas.

Esta muestra ha sido organizada por Fondation Henri Cartier-Bresson de París y Fundación Mapfre, con obras en préstamo de The Richard Avedon Foundation, y coincide en Madrid con las de:

– Robert Frank. Los Americanos, la obra que revolucionó la fotografía

Alejandro Cartagena: Ground Rules

Las tres exposiciones forman parte de la sección oficial del Festival PHotoESPAÑA.