Esta es la primera muestra individual que se le dedica a Halilaj en España, y también la primera que inaugura el Reina Sofía después del confinamiento. Ha estado dos años trabajando en ella, en los que investigó acerca de los orígenes del Palacio y de la primera exposición que hubo en él en 1887: “Es un lugar increíble. Me gustan mucho los lugares altos y poder jugar con los equilibrios entre el espacio y la obra. Veo el Palacio de Cristal como una plaza abierta donde la gente está invitada a transitar libremente. Me gusta concebir mis exposiciones como espacios públicos”.

Para crear ese ambiente de tránsito se han abierto varias ventanas del Palacio e instalado estructuras y comederos que atraigan a las aves y demás insectos que habitan el Retiro. Los pájaros son un elemento muy recurrente en su trabajo, y para él representan la metáfora de la libertad sobre lo que no pueden hacer los humanos: volar y vivir sin fronteras.

En concreto, Halilaj se ha inspirado en el singular ritual de apareamiento de los bowerbirds, unas aves que construyen elaboradas estructuras (bowers) y las decoran con objetos coloridos para atraer a la pareja. Son como grandes nidos donde buscan su hogar, el refugio donde sentirse seguros y formar su familia.

También presenta la obra History of a Hug [Historia de un abrazo, 2020], en la que un cuervo blanco antropomórfico sostiene un trozo de madera. Esta pieza alude a un momento particular en la historia de su familia. El tronco era la herramienta de trabajo de su abuelo en el campo y el objeto que sostenía cuando supo que su esposa había dado a luz a su primer hijo. Incapaz de expresar en público su alegría, que podría haber sido interpretada como un signo de debilidad en una sociedad patriarcal, abrazó el poste con tanta fuerza que pensó que lo rompería. Para el artista el motivo del cuervo blanco sugiere también la diversidad, la lucha y la resistencia al cambio para ser aceptado.

Otra de las piezas centrales es Here To Remind You [Aquí para recordarte, 2020], dos grandes patas de pájaro majestuosas que se tocan entrelazadas y que simulan dos personalidades diferentes: dos pájaros que se hacen uno.

Flores

El otro componente fundamental de la exposición son las grandes flores que decoran el Palacio. Están realizadas en un marco de acero y lienzo pintado, y son fruto del trabajo colaborativo con su compañero Álvaro Urbano, también artista. Su elección forma parte de la historia personal que les une y tiene el propósito de celebrar su relación: forsythias, semillas de palma, flores de cerezo, amapola, clavel y lirio. Todas ellas son flores que tiene un significado especial para el artista, ya que han formado parte de su vida en momentos puntuales de su relación con sus familiares y con los de Álvaro.“He querido tratar el Palacio de Cristal como un lugar de celebración del amor, y en origen, este proyecto incluía una performance simbólica simulando una unión matrimonial entre Álvaro y yo”.

Todo el trabajo de Halilaj gira alrededor de la apertura de espacios, de la metáfora de la libertad a través del vuelo de los pájaros y de cuestionar las barreras sociales y políticas: “Para mí, estar aquí en España es un hecho muy importante. Kosovo está muy aislado, no tenemos visados, y como sucede con otros muchos países, España no nos reconoce como estado. Pero, por otro lado, aquí tengo la libertad personal que no encuentro en mi país. Ser una persona homosexual supone que mi amor no es plenamente reconocido ni por mi familia ni por la mayoría de la sociedad kosovar, y eso es algo también muy complicado para mí”.

Petrit Halilaj fue el artista que representó a Kosovo en su primer pabellón en la 55 Bienal de Venecia (2013) y ha participado en la 57 (programa internacional) así como en la 6 Bienal de Berlín (2010) y en la 15 Bienal de Lyon (2019). A pesar de su corta edad, su trabajo ya ha sido objeto de exposiciones individuales en museos y centros de arte como, entre otros, Hangar Bicocca (Milán, 2015), Bundeskunsthalle (Bonn, 2015) o New Museum (Nueva York, 2017).

Hoja de sala: Petrit Halilaj. A un cuervo y los huracanes que, desde lugares desconocidos, traen de vuelta olores de humanos enamorados